El modelo de la final de la Duodécima, el 4-4-2 con Isco, ha funcionado contra PSG y Alavés. Venía de ser el jugador número 21 en minutos del equipo...

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Zidane no se había olvidado de Isco. El caso es que podía parecerlo, porque tras el 3-1 a la Real Sociedad, donde el malagueño fue casi un figurante (salió en el 83'), era el futbolista número 21 de la plantilla en minutos... hasta que llegaron el PSG y Mendizorroza. Zizou decidió recuperar por sorpresa un formato que le dio el éxito en la final de Cardiff (también en la de Kiev): un dibujo 4-4-2 con el componente particular de Isco en el medio.

En aquellas dos finales, las de la Duodécima y la Decimotercera, el talento de Arroyo de la Miel fue el factor diferencial para prescindir de la BBC y dejar a Bale en el banquillo. Un modelo que Zidane había 'amenazado' con evolucionar el pasado verano hacia un 4-4-2 con dos nueves al uso: Benzema y el recién llegado Jovic. Con fuego real, esta configuración sólo la ha usado en el Estadio de la Cerámica (2-2) y Son Moix (1-0). Se le augura poco futuro.

Incluso de falso nueve

Por eso cuando Zidane, que aprendió del desastre en París, resolvió acorazar la medular con un 4-4-2 para la visita del PSG a Chamartín, apostó por devolver la carta Isco a la baraja (en lugar de Modric) y pillar desprevenido a Tuchel. El andaluz sólo había tenido 232 minutos en lo que iba de temporada y apenas adelantaba a Nacho (lesionado), Areola y dos futbolistas residuales en los planes de Zizou: Brahim (18') y Mariano (por desprecintar). El resultado contra el PSG fue palpable. De un remate al poste de Isco nació el 1-0 de Benzema y Zidane, aficionado a dar continuidad a lo que funciona, repitió en Vitoria ese 4-4-2 con el 22 blanco (para descansar a Valverde) en un centro del campo casi vintage, junto a Casemiro, Kroos y Modric. El malagueño volvió a toparse con un poste, en la jugada del 1-2 de Carvajal, pero se ofreció como falso nueve: entre ambos partidos (PSG y Alavés) remató las mismas veces, siete, que el propio Benzema.

"Nunca hemos perdido a Isco", argumentaba Zidane en el postpartido de Vitoria. El primero en no querer bajarse del barco fue el propio futbolista, que en verano se cerró a una venta aún sabiendo, por boca del propio Zidane, que partía como suplente. Suplentísimo, como se vería luego. Pero Isco, con el impulso de su técnico, le ha dado la vuelta a la tortilla.

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Fuente: as.com
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