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El equipo angelino recuperó 31 puntos de diferencia, la mayor remontada en la historia de los playoffs. Lou Williams, imparable (36+11).


Hay quien decía antes de empezar los playoffs que ésta era la eliminatoria más desequilibrada de las últimas décadas. Una afirmación con la que seguro se estaban dejando llevar por la corriente de pensamiento instaurada desde el comienzo del curso de que los Warriors se van a llevar este anillo casi sin pestañear. Y si lo ganan nadie se sorprenderá, pero de ahí a que estos Clippers no fuesen a dar guerra es haber visto muy poca NBA esta temporada.

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Dicho esto, lo que ha pasado esta noche en Oakland tiene muy difícil explicación. Que unos Warriors (con todo lo que ello significa) te vayan ganando de 31 en el tercer cuarto, acaben con casi un 40% en triples y tiren 45 tiros libres y que al final te lleves la victoria a casa, eso no se lo apuesta ni el más arriesgado. Porque estamos hablando de la mayor remontada en la historia de un partido de playoffs. En casa del campeón de tres de los últimos cuatro anillos y máximo candidato a revalidar el título. Y después de que te hayan sacado de la pista hace dos días. Si los milagros existen, hoy se ha vivido algo muy parecido en el Oracle Arena.

Todo apuntaba a que el partido iba a ser similar al primero, con los Warriors imponiendo su juego y subiendo de nivel poco a poco: 33-25 en el primer cuarto, 40-25 en el segundo. Así hasta que poco antes del ecuador del tercero lograban esa ventaja de 31 puntos. Curry (29 puntos, 6 asistencias y 3 robos) las enchufaba de todos los colores, Durant (21+5+5+3) picaba por aquí y por allá, Klay (17+3+2+2) metía sus tiros. Incluso Looney (19+5 en 20 minutos) aportaba calidad ante la lesión de DeMarcus Cousins. Ni siquiera la retirada del pívot, con muy mala pinta por cierto (podría tener el cuádriceps muy afectado) inquietaba a los locales.

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Pero de repente, todo lo que funcionaba como un reloj dejó de hacerlo y en el otro bando empezaron a creérselo. Primero poco a poco, como un intento de maquillar el resultado. Pero viendo que el rival no respondía, decidieron que por qué no. Habían llegado a playoffs por méritos propios, nadie les debía nada y nadie les iba a reprochar que les eliminasen los Warriors. Lo que sí les podían echar en cara es que no fuesen ellos mismos. Así que se liaron la manta a la cabeza, empezaron a jugar como lo han hecho gran parte de la temporada y en esa versión, estos Clippers han demostrado sobradamente que son un equipo muy peligroso.

Sobre todo si tienen un Lou Williams en estado de gracia. El escolta acabó con 36 puntos y 11 asistencias, con un 13/22 en tiros de campo. En el último cuarto, y según se iba acercando el final, daba la sensación de que no iba a fallar ni un solo tiro, dando una absoluta exhibición de cómo se juega en el pick and roll. Junto a él, los habituales: Harrell (25+10) y Gallinari (24+4+6+2). Beverley fue expulsado a falta de cuatro minutos y Durant cuando quedaba minuto y medio. Los Clippers empataron y Curry dio el último soplo de aire a los suyos con un triple tremendo para volverles a poner tres arriba con 50 segundos por jugar. Las dos siguientes jugadas de los Warriors: dos tiros de tres fallados, uno de Klay Thompson liberado y otro de Curry muy forzado.

En el otro lado los angelinos seguían dando la impresión de saber mejor lo que hacían. A pesar de que Williams fallaba su segundo tiro libre de la noche (8/10) ellos seguían con su plan. Gilgeous-Alexander, que había entrado por Beverley, tuvo dos jugadas que demuestran que no estamos ante un rookie cualquiera. Primero forzando la penetración para, en el último momento, dejarle a Harrell solo con el balón debajo del aro. Y después sacando el esférico fuera a un Landry Shamet que iba a dar la puñalada más dolorosa: triple (4/9 para él) y dos arriba Clippers. Shamet, por cierto, es otro rookie que apunta a robo del draft. En este caso de los Sixers, aunque ya no lo van a disfrutar.

Harrell puso el +4 desde la personal con 5 segundos por jugarse y ahí se acabó el partido. La madrugada del jueves al viernes tercer asalto en Los Ángeles, con la ventaja de campo ahora para los Clippers y, todo parece apuntar, sin DeMarcus Cousins. Si de un equipo no hay que dudar es de los Warriors. Al menos de momento. El viernes habrá que volver a revisar esta frase.

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Fuente: as.com
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